– Podemos cantar otra canción entre todos. Que así sale… ¿Ah? Primero vamos a cantar el «tirintintín tirintintán», ¿ah? ¿De acuerdo? ¿Sí? ¡Ya! Ustedes me ayudan en la parte que dice «Toca la campanilla, tirintintín tirintintán». Es una polka del… de mediados del siglo pasado recogida en el Alto Jahuel, Buin.

(Violeta Parra en Aula Magna, Concepción)

Luego del ciclo de charlas y muestras de música en vivo que, “En el Nombre de Violeta”, desplegó en establecimientos educacionales y espacios culturales de la ciudad, el encuentro vino a consolidar la pulsión vital de esta iniciativa, es decir, mediar el legado de Violeta Parra, como compositora e investigadora, a través del sonido de músicos locales. Considerado como el cierre del proyecto y, al mismo tiempo, una apertura a nuevas acciones; se realizó el concierto “En el nombre de Violeta”, el domingo 8 de octubre, en el Teatro Sala Dos de Concepción. Con un tremendo marco de público, de todas las edades, el encuentro de música en vivo congregó a cantautores/as y agrupaciones que han abordado el legado de Violeta como investigadora de la tradición oral campesina o han visto su práctica artística como un referente para la propia, (re)versionando sus composiciones.

El dúo Trova Urbana, integrado por Tatiana Gómez y Patricio Padilla, fue el encargado de abrir la jornada, compartiendo un repertorio que incluyó composiciones y parte del material musical relevado por Violeta Parra en el norte, centro y sur de Chile y, también, de la investigadora de tradición oral campesina Patricia Chavarría. Sin duda, fue una bella oportunidad de conocer el trabajo investigativo de ambas, a través de las voces de estos músicos. Por su parte, la músico y compositora Liliana Riquelme, junto a su banda, interpretó un grupo de reversiones de las composiciones de Violeta Parra, con arreglos que fusionaron raíz folclórica y el jazz. Lo interesante de su presentación, además del gran despliegue de instrumentistas locales en vientos, cuerdas y percusión, fue su voluntad por compartir con los/as asistentes un repertorio más bien desconocido de Violeta y referido al espacio más íntimo de la compositora. Igualmente, Liliana y su banda, interpretaron junto al público, “La jardinera” y “Gracias a la Vida”.

La tercera agrupación en subir al escenario fue Seis Cantoras – proyecto musical integrado por Ema Millar, Susana Lépez, Milka Lépez, Liliana Riquelme, Gloria Toro y Carolina Aguilera- quienes subieron el pulso al teatro con una presentación que mezcló música y performance. El repertorio de Seis Cantoras estuvo compuesto por las cuecas que Violeta recuperó en sus investigaciones y que están relevadas en el disco “La Cueca”, del año 1959. La potencia vocal e interpretativa de estas mujeres músicos, el montaje preocupado, emotivo y festivo; definió el diálogo con un público que se mantuvo conectado con la práctica musical de quienes fueron parte de este concierto.

Luego de cuatro años de silencio, y dando el cierre a esta jornada, se presentó la reconocida agrupación Quórum. Parte de la historia musical de Concepción, liderada en voz y percusión por Ema Millar, junto a los músicos Pedro Millar, Walter Barraza, Carlos Poblete Montero, Sergio Molina, Pablo Soza, Leonardo Guzmán, Rodrigo Durán Carrasco y Javier Bustos, ofrecieron una intensa presentación cuyo broche de oro fue la interpretación de la compleja obra de Violeta, “El Gavilán”.

Las agrupaciones musicales articuladas al concierto, los conciertos y las charlas, así como el equipo detrás de este proyecto, cuentan con una importante presencia de mujeres que, desde nuestras propias prácticas y quehaceres, cargamos con una historia compleja y común. Dentro de los relatos del arte, la música y las ciencias, las mujeres hemos quedado al margen, sin posibilidad de contar nuestras propias historias, de construir nuestros archivos. Por ello, la práctica artística es, como lo fue para Violeta, la posibilidad de construir nuestras genealogías.

Como equipo de trabajo reconocemos, y en cada una de las acciones que conforman este proyecto, que las prácticas artísticas son, efectivamente, prácticas políticas.  Esto quiere decir que, a través de ellas, podemos (o debemos) incomodar los relatos hegemónicos que construyen o definen los procesos culturales. Violeta Parra, a través de su práctica artística e investigativa, así lo hizo al incorporar saberes otros como el bordado en el campo estricto de las artes visuales y la tradición oral campesina a su trabajo compositivo. Por ello, este Concierto, liderado mayormente por músicas, se levantó como una tremenda posibilidad de construir un relato diverso y representativo del circuito artístico de la provincia; que tiene el potencial de impactar, sobre todo, en las generaciones jóvenes que nos acompañaron en este encuentro en el nombre de Violeta. Les invitamos a ver nuestra galería de imágenes y la cápsula audiovisual de este hito de cierre de las actividades del 2017.

RESUMEN

Revisa lo que fue el concierto de cierre “En el Nombre de Violeta”. Fotos de Juan Gonzalez (Agencia Uno) y video de PatagonMedia.

Podemos cantar otra canción entre todos. Que así sale… ¿Ah? Primero vamos a cantar el «tirintintín tirintintán», ¿ah? ¿De acuerdo? ¿Sí? ¡Ya! Ustedes me ayudan en la parte que dice «Toca la campanilla, tirintintín tirintintán». Es una polka del… de mediados del siglo pasado recogida en el Alto Jahuel, Buin.

(Violeta Parra en Aula Magna, Concepción)